Cañón del Sil, en la ribera de los municipios ourensanos de Nogueira de Ramuín y Parada de Sil y en los lucenses de Pantón y Sober. Los límites del cañón del Miño y, sobre todo, de la Ribeira Sacra son mucho más amplios.
Extensión
5.914 ha.
Accesos
Desvíos al cañón del Sil desde el norte por la N-120 Ourense-Monforte de Lemos; desde el sur por la C-536 A Rúa-Ourense. Para el cañón del Miño, desde Chantada o desde Monforte de Lemos.
Descripción
Está documentado el nombre de Rivoyra Sacrata para referirse al refugio de monjes y eremitas desde tiempos de los suevos en las gargantas fluviales del Sil y del Miño. Hasta una docena de monasterios, la mayoría pasados a la regla benedictina y
luego exclaustrados, asentados en parajes que invitan a la reflexión. Aquí los límites de la tierra son tan imprecisos como los
del cielo. Nadie sabe dónde empieza y dónde acaba la Ribeira Sacra.
Quizás ese punto sea Os Peares, localidad que para mayor imprecisión pertenece a tres ayuntamientos y dos provincias. Pero sólo en Os Peares se pueden ver al mismo tiempo los dos grandes ríos del noroeste: el Sil que lleva el agua y el Miño la fama, según el dicho popular. Aguas arriba, los dos por separado, han ido formando profundos cañones que en los más abruptos desfiladeros del Sil llegan a los 500 metros de profundidad. Son fracturas graníticas entremezcladas de bosques autóctonos por todos los rincones. A pesar del fuerte desnivel medio, el paisaje está humanizado en "soutos" y cultivos de viñas por medio de socalcos (terrazas de bancales) en las laderas de solana. Admira la difícil vendimia en las pendientes en donde la espalda de cada uno sigue siendo el único sistema, excepto pequeñas ayudas modernas de mecanización por medio de raíles. Son reputados desde tiempos romanos los vinos de Amandi y la variedad de uva autóctona, mencía.
Las riberas del Miño suavizan los bordes de un cañón que por propia naturaleza también se escarpa en algunos puntos sin
perder por ello el sinuoso trazado en amplias curvas que lo caracterizan.
Provoca un espectacular cambio de dirección entre viñedos afortunados en el lugar de A Cova (O Saviñao), a veces
nombrado como Cabo do Mundo. Cerca de aquí, hacia Erbedeiro, desemboca el río Fondós, que alberga una hermosa cascada y una serie de rápidos de contrastada belleza. Este afluente del gran Miño destaca por su discurrir abrupto. Más adelante, ya cerca de Os Peares, el río Bubal modela una bella
y pequeña garganta. A lo largo del Sil, en la zona más abrupta del Cañón, es necesario destacar la pequeña cascada de Loureiro formada por el río Vao, en la subida hacia el monasterio de Santo Estevo; así como la garganta granítica en la que el río Mao se encuentra con el Sil, cerca de la aldea de Cristosende.
FLORA: Reductos de especies típicamente mediterráneas, de inviernos suaves y veranos secos: Alcornoques (Quercus suber) y Madroño (Arbutus unedo). Cultivos de Vid (Vites vinifera) con variedades de uva autóctona. Bosques de Castaños (Castanea sativa) y Robles (Quercus robur y Q. pyrenaica).
FAUNA: En los roquedales, aves como el Águila real (Aquila chrysaetos) y el Halcón peregrino
(Falco peregrinus). Jabalí (Sus scofra), Corzo (Capreolus capreolus) y Tejón (Meles meles).
SERVICIOS: Alojamiento: Sí. Comer: Sí.
rutas
Las rutas fluviales garantizan un gran impacto en la sensibilidad de quien se introduce en ellas a través de la mirada,
aprovechando las posibilidades de los embalses navegables. Catamaranes repartidos por los dos ríos tienen su recorrido turístico por el corazón mismo del paisaje. A la búsqueda de los monasterios, hallaremos también las mejores imágenes.
Los cenobios más apegados al fluir del Sil son los de Santo Estevo de Ribas de Sil y el de Santa Cristina. Al primero se accede bien desde Os Peares, tomando la carretera de servicio de las presas hidroeléctricas que no suele figurar en los
mapas con una subida hasta el monasterio que merece la pena en si misma. O bien, la otra posibilidad es llegar desde Luíntra (Nogueira de Ramuín), pasando previamente por el monasterio de San Pedro de Rocas (desvío en la C-536 en
Tarreirigo, Esgos) y después de la visita a los tres claustros de Santo Estevo y a sus instalaciones turísticas, seguir por la
carretera que desde Loureiro desciende hasta el cañón o bien continuar hasta Parada de Sil. Desde esta última localidad
una carretera de ida y vuelta nos conducirá a Santa Cristina. La bajada a este pequeño cenobio se realiza entre
árboles centenarios.
En este trayecto no tardaremos en encontrar excelentes miradores. Por ejemplo, el andamiaje colocado en un
punto de la carretera entre Vilouxe y Caxide, donde el cañón alcanza su máxima altitud. Ya una vez en Parada de
Sil, una pista de tierra lleva hasta el más renombrado mirador: los Balcones de Madrid, colgados sobre el abismo, con el
santuario de Cadeiras en la otra orilla y la llanura de Monforte como horizonte. Una buena alternativa desde la carretera
C-536 (Ourense-A Pobra de Trives) es aprovechar el castillo de Castro Caldelas como mirador y después perderse por la
bajada hacia A Teixeira dejando a un lado los bosques mixtos del río Edo y, curva a curva, salir a Parada de Sil.
El cañón del Miño tiene las mejores posibilidades desde Chantada y Monforte de Lemos. En el medio de estas grandes
villas del sur de la provincia de Lugo, la Ribeira Sacra del Miño es una auténtica ruta del románico. Casi todos los
monasterios se ubican en la margen izquierda. Primero Santo Estevo de Ribas de Miño y San Paio de Diomondi
(O Saviñao), desde la vía rápida CRG22. Después, el convento de San Salvador en O Castro de Ferreira, capital municipal de Pantón, en la carretera N-120 desde donde podemos desviarnos a las iglesias de San Fiz de Cangas, al sur, o de San Miguel de Eiré, al norte, con su gran pila bautismal por inmersión. No es el fin del mundo como reza el meandro del Miño antes citado, pero sí las parroquias más antiguas de la cristiandad en la península Ibérica. Verdaderamente, se trata de riberas sagradas y bendecidas con vino.