Montes desde los que se
divisa la bahía o ría que
forma el Landro y más al
fondo la Isla Coelleira y
Estaca de Bares. Aquí, en
la madrugada del primer
domingo de julio y
después de desayunar las
tradicionales sopas de ajo,
los jinetes inician la
recogida de los caballos
salvajes para reducirlos en
el curro donde se marcan,
rapan y domestican en una
pintoresca lucha. Continua
la fiesta hasta que la noche
cae sobre los montes.